El historiador dominicano Antonio Delmonte y Tejada, en su libro Historia de Santo Domingo (La Habana, 1852), había expresado la idea de erigir un monumento en honor al Almirante, en Santo Domingo. Ya en 1914 el norteamericano William Ellis Pulliam promovió en la prensa de su país la construcción de un faro monumental en la primera ciudad del Nuevo Mundo. La idea se torna en un carácter más universal en 1923 durante la celebración en Chile de la Quinta Conferencia Internacional Americana, cuando se decreta que ese monumento debía construirse en cooperación de todos los gobiernos y pueblos de América.5 Se realizó un concurso en 1931 para elegir quién sería el arquitecto que diseñaría esta obra; el arquitecto británico J. L. Gleave ganó el concurso, siendo favorecido entre 455 participantes de 48 países. La construcción comenzó en 1948.5

Museo Faro a Colon

El Faro a Colón, comúnmente conocido como Faro Colón es un monumento y museo dominicano construido en honor a Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo.

Es un monumento en forma de cruz (recordando la cristianización de las Américas) que mide aproximadamente 800 metros de largo por 36,5 metros de alto. En él, se dice, que se albergan los restos del insigne almirante Cristóbal Colón, aunque hay polémica al respecto, puesto que los españoles han demostrado mediante análisis genéticos, que al menos parte de los restos de Cristóbal Colón se encuentran en la Catedral de Sevilla.

Cuando el faro está encendido, proyecta una luz en forma de cruz hacia el cielo nocturno. Dicha luz puede verse a aproximadamente 64 kilómetros de distancia, pero causa problemas con el suministro de electricidad de los barrios aledaños. Es la razón por la cual solo se enciende en ocasiones especiales.

Dentro del faro hay exhibiciones de diferentes países del mundo. También posee salas para exhibiciones temporales y salas de conferencias.

El historiador dominicano Antonio Delmonte y Tejada, en su libro Historia de Santo Domingo (La Habana, 1852), había expresado la idea de erigir un monumento en honor al Almirante, en Santo Domingo. Ya en 1914 el norteamericano William Ellis Pulliam promovió en la prensa de su país la construcción de un faro monumental en la primera ciudad del Nuevo Mundo. La idea se torna en un carácter más universal en 1923 durante la celebración en Chile de la Quinta Conferencia Internacional Americana, cuando se decreta que ese monumento debía construirse en cooperación de todos los gobiernos y pueblos de América.

Se realizó un concurso en 1931 para elegir quién sería el arquitecto que diseñaría esta obra; el arquitecto británico J. L. Gleave ganó el concurso, siendo favorecido entre 455 participantes de 48 países. La construcción comenzó en 1948.

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