El tema de la inmigración es tan sensible, que es muy lamentable que sea manejado como una agenda política y no desde una perspectiva humanitaria y realista. Los encargados de agenciar una reforma migratoria en el Congreso de los Estados Unidos parecen ser personas que carecen de la más mínima noción del tema de la migración a nivel global. Es decir son personas que viven de espaldas a la gran realidad con la que nos levantamos cada mañana.

El fenómeno de la migración se remonta a los albores mismos de los primeros pobladores del planeta del cual somos todos inquilinos. Caín se convirtió en un inmigrante como consecuencia del fratricidio cometido contra Abel, y que incluso Caín le expresó a Dios su profundo temor por lo que conllevaba convertirse en un inmigrante. Después del gran diluvio narrado en el libro de Génesis, se ha comprobado antropológica y científicamente la dispersión del género humano.

Un migrante se define como “una persona que se traslada a un país distinto del de su residencia habitual por un período de al menos un año, para que el país de destino, efectivamente se convierte en su nuevo país de residencia habitual”. (Naciones Unidas)

Desde entonces, ese movimiento migratorio no ha cesado. Actualmente hay aproximadamente más de 214 millones de inmigrantes en el mundo que representa el 3.1% de la población mundial. 42 millones de ellos son personas desplazadas por la fuerza. Setenta países del mundo tienen un 10% de su población compuesta por extranjeros nacidos en otro país. En los Estados Unidos hay unos 42.8 millones de inmigrantes (de los cuales 4’426,738 son puertorriqueños y 1’356,361 somos dominicanos). En Rusia 12.3 millones, en Alemania 10.8 millones, en Canadá 7.2 millones y en España 6.4 millones.

¿Por qué emigra la gente? Podemos enumerar algunas razones, y para tal efecto la clasificaremos en voluntaria e involuntaria. La migración voluntaria obedece a razones de estudio, económica o familiar. La migración involuntaria es aquella que produce debido al tráfico humano, refugiado político, desplazados de zonas de conflicto armado o de algún desastre natural o en busca de libertad religiosa.

Existen países como Qatar donde el 89% de su población está compuesta por inmigrantes, Los Emiratos Árabes Unidos un 70%, Kuwait un 69%, Israel un 40% y Arabia Saudita un 28%.

“Nosotros vemos a los inmigrantes como héroes. La migración global es tan vieja como la historia. ¿Quién es más heroico que el hombre o la mujer que deja su hogar para enfrentar la soledad y alineación a fin de encontrar un trabajo en una tierra extranjera y poner alimento en la mesa de su familia y ayudar a sus hijos a lograr un mejor futuro. (La mayoría de nosotros tenemos la fortuna de estar donde estamos hoy, porque un pariente lo hizo posible por nosotros).”

Luella Chavez D’Angelo, Presidente Western Union

Dios en la Ley de Moisés hizo provisión de un sistema de sostenimiento especial para los inmigrantes: “No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro tus ciudades.”(Ver Deuteronomio 24: 14-21). Jesús fue un refugiado político en Egipto por espacio de siete años (Mateo 2:13), y gran parte de su vida de adulto la vivió como un refugiado religioso en la tierra de Galilea por temor a las represalias de los líderes religiosos judíos.

Emigran las aves, emigran las mariposas, emigran las ballenas, todas haciendo uso del derecho a sobrevivir al gélido invierno.

La migración es un derecho inalienable del ser humano y debe contar con el apoyo y respaldo de todos aquellos que ejercen el privilegio del poder político facilitándola y garantizando la integridad física, emocional y espiritual de aquellos que ven en otro horizonte la realización de sus sueños y el de sus familias.

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