El folklore dominicano se vive a través de su artesanía, su música, su colorido y su gente. Sin embargo, el más enriquecedor y popular, la expresión del pueblo dominicano es el merengue, el ritmo con más trascendencia de generación tras generación y ha crecido y vivido una importante evolución musical. De origen inglés, folk traducido al español significa pueblo y lore saber. Se define etimológicamente como “El saber del pueblo”. El folklore es el conjunto de las creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo o cultura. El campo de estudio del folklore es bastante amplio y abarca desde la comida, el vestuario, las lenguas, las expresiones artesanales, las creencias y religiones, danzas, juegos, los instrumentos y expresiones musicales, los cantos, etc. El merengue es el baile folklórico dominicano más difundido y es considerado por muchos como el baile nacional.

El merengue tiene su origen en la upa cubana que llegó desde Puerto Rico a nuestro país. Se dice que fue el coronel Juan Bautista Alfonseca Barís (Santo Domingo, 23 de junio de 1810 – 9 de agosto de 1875) que fue un militar y músico dominicano, ha sido recogido por la historia como el precursor primigenio del merengue, siendo el primer músico que llevó el merengue al pentagrama y por haber escrito la música del primer himno nacional que tuvo el país. Se le atribuye fue el que inventó este baile tan nuestro. Las partes más representativas del merengue son el paseo, el cuerpo y un largo jaleo. Este baile es el primero en que la pareja baila abrazada. El Folklor Dominicano se ha ido componiendo de diversas culturas. Esto demuestra que en el fondo todos los pueblos son iguales, y que como pueblo debemos conservar nuestras raíces, que es la mejor herencia a las futuras generaciones. Una muestra de ello son los instrumentos usados para tocar el merengue usando Güira, Tambora y Acordeón. La Güira es un instrumento heredado de los Taínos, la Tambora de los Africanos y el Acordeón de los Españoles. 

Estos tres instrumentos musicales también dan origen al Perico Ripiao, otro baile típico dominicano que forma parte del folklore dominicano. El perico ripiao se distingue principalmente del merengue por su instrumentación y repertorio, y porque lleva un ritmo más acelerado que pone a bailar a la pareja a gran velocidad.

En la República Dominicana, la palabra “folklore” apareció impresa por vez el 10 de febrero de 1846, cuando un lector o lectora, con el seudónimo Valle de Gracia, envió desde Puerto Plata, una carta al periódico Ecos del Pueblo, bajo la dirección del periodista José Joaquín Hungría. Aquel artículo editado en Santiago de los Caballeros hacía referencia al envío sobre la décima de “Un Fandango en Dajabón”, autoría del poeta popular Juan Antonio Alix.

La preocupación por el “folklore”, ha sido una constante de años en el país, culminó en el año 1887, cuando el escritor Cesar Nicolás Penson, autor de la obra clásica “Cosas Añejas”, formuló el contenido y la importancia de lo que él llamó el “folklore Quisqueyano”. Sin embargo, el folklore comenzó a dar sus frutos después de la intervención norteamericana del 1916 al 1924. En 1927, Ramón Emilio Jiménez aportó su libro “Al amor del bohío”. En el año 1929, el folklorista Julio Arzeno publicó “Folklore musical dominicano” desde Puerto Plata. Luego de esta fecha han surgido innumerables investigaciones de nacionales y extranjeros sobre el folklore dominicano lo que llevó a la publicación de varios libros de distintos autores aportando educación e información sobre las costumbres generales de las diferentes regiones de la República Dominicana.

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