Nacida el 16 de junio de 1794 en Santo Domingo Colonial. Sus padres fueron Isidora Ramona y Fernando Raimundo Sánchez. Perteneció al grupo de patriotas que lucharon por la independencia nacional. 

Junto a Concepción Bona, sus manos confeccionaron la primera bandera dominicana. Participó activamente en el proceso que culminó en 1844 transportando pólvora en sus propias faldas y elaboró muchos de los cartuchos que los trinitarios utilizaron esa noche. 

Más adelante, al revelarse las verdaderas intenciones del general Pedro Santana, que eran la de anexar la república a España, de inmediato se unió a los movimientos conspiradores que surgieron para derrocarlo. 

Intentó por todos los medios legales posibles para que los defensores de la Independencia pudieran regresar al país. 

Una vez descubierta la conspiración, María Trinidad fue una de las primeras apresadas. La única conocedora del escondite de su sobrino Francisco Del Rosario Sánchez, a quien le llevaba comunicaciones que le llegaban. Justamente un año después de la independencia del país, fue ejecutada por haberse negado a traicionar a sus colaboradores a cambio de su vida junto a José del Carmen Figueroa, Andrés Sánchez y Nicolás de Barias quienes fueron sus compañeros de lucha. La sentencia fue ejecutada el 27 de febrero de 1845.  

En su honor se han nombrado escuelas, instituciones y una de las 31 provincias de la República Dominicana, localizada en la región Norte del país, dentro de las que se encuentran dentro de sus principales ciudades: Nagua, Río San Juan y Cabrera entre otras.

Considerada la primera víctima del crimen político en la historia republicana y la más elevada expresión del liderazgo femenino en su época. 

Al momento de fusilamiento, levantó sus ojos hacia el cielo y dijo la siguiente frase antes de morir: “Dios Mío, Cúmplase en mí tu voluntad y sálvese la República”.

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